5 de mayo de 2017

¿En qué momento dejamos de correr como niños?

Llevo dándole vueltas a esta pregunta un tiempo...
Por diversos motivos (que no voy a destapar aquí) hace mucho tiempo que no corro, deportivamente hablando. Pero ¿cuándo dejé de correr como cuando era niña? ¿en qué momento nos da ese chispazo desilusionador?
¿Por qué dejamos de correr como niños?
Y la pregunta hay que hacérsela a los niños, ¿no? Oye, ¿tú por qué corres? Porque estoy jugando, porque me lo paso bien, porque es divertido... Y es que llevan toda la razón del mundo. Me considero divertida (en mis círculos/zona de confort, claro) y si soy divertid¿por qué ya no corro para divertirme? ¿Será que estoy atrofiada? Puede ser que me falte un poco de aceite en los engranajes, pero los mecanismos que realmente hicieron que dejara de correr como una niña sólo están en mi cabeza. Y no mola nada.
Para quienes conozcáis la serie Friends (y los que no, haré como si sí) un día Phoebe (en inglés of de mountais es Fibi) y Rachel (en i.o.d.m. es Reichel) salen a correr juntas, y Rachel se avergüenza de su amiga porque "no sabe correr y corre muy raro", si conocéis a este personaje sabéis que es bastante rara, lo cual es lo más bonito que tiene... pero ¡¡es que tiene razón!!
Mirad el video y veréis que sus caras cuando corren "a lo Fibi" son mucho mejores. 

Quiero probar, quiero volver a correr así.. Antes por supuesto tengo que volver a echar a andar los engranajes y leyendo el post de Mi familia en el pueblo "empezar a correr después de la maternidad" con el que me reí un montón y me entraron más ganas. Eso sí, teniendo en cuenta mis limitaciones físicas y pensando en que hasta que no lleguen las vacaciones no puedo planteármelo seriamente. 
Pero quiero hacerlo, quiero jugar al pillapilla con mis niños sin sentirme una abuela total... 

¿os animáis a correr así?

Mami C. 




4 comentarios:

  1. Corre, corre en cuanto puedas! Y diviértete con tus niños! Ayer me rompí el brazo patinando, y se acabó el correr y patinar una buena temporada, pero volveré a correr y patinar, porque sobre todo hay que saber disfrutar el momento!

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    1. Vaya! Espero que ya estés mucho mejor. La verdad es que lo de la bici y los patines siempre lo he postpuesto por eso mismo... no sufrir accidentes y tener que estar de baja, que tal y como están las cosas 15 días de baja es casi medio sueldo que te restan... Así que en verano tentaremos a la suerte con los patines y la bici, jejeje. Un abrazo! muchas gracias por comentar :)

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  2. Te juro que cuando he leído lo de en qué momento dejamos de correr como niños, en lo primero que he pensado ha sido: "Como Phoebe" jajajaja y después me he dado cuenta de que habías puesto el video xD. Joder cómo me gustaba esa serie... Y no la vi entera porque, por aquel entonces, la codificaban si mal no recuerdo... Creo que la ponen de vez en cuando en una de tantas cadenas que hay ahora pero ya no sé ni por dónde me quedé. Me pasa un poco con Friends como con Big Bang Theory. Que he visto los mismos capítulos 500 veces pero otros en cambio no los he visto ni una.

    En fin... qué grande Phoebe y qué grandes momentos me brindó aquella serie... ¿recuerdas el que se visten las 3 de novia para andar por casa porque deciden que por qué se van a quedar sin vestirse de novia por no tener pareja? Recuerdo que estaban super felices con sus vestidos y que decían: deberíamos de poder ir vestidas así siempre jajajaja. ¿Y el de los novios suplentes? jajajaja. Yo qué sé... tenían cada ocurrencia que te partías.

    Volviendo al tema de esta entrada xD, yo también tuve ese momento regresión al pasado una vez en un parque. Le dediqué una entrada y todo xD. Pero fue así. Un día quedé con unas amigas para almorzar y comimos tempranito. Cuando salimos del restaurante, como era pronto, aprovechamos para dar una vuelta por un parque cercano y hacernos fotos. Tontamente llegamos a los columpios y nos quisimos hacer una foto sentadas en ellos. No en movimiento, sino quietas, posando. Al principio yo no estaba muy convencida ni para la foto jajajaja. Algo en mi cabeza me decía que no podía y que no debía sentarme. Era una voz aguafiestas y adulta que me decía: Los columpios son para los niños, no te sientes. Lo romperás. Ya no eres una niña. ¿Y si no soporta tu peso? ¿Y si pasa alguien y te ve? ¿Qué va a pensar?

    [...]

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  3. [...]

    Pero mi amiga se sentó y agarró las cadenas y yo me acerqué para echarle una foto. Y luego se bajó y me la quiso hacer a mí. Dudé. Pero la foto que yo le había echado había quedado muy bonita y yo quería otra igual. Miré a todos los sitios habidos y por haber. Serían las 15.30-16.00 h. y era verano. Así que hacía bastante calor y no había un alma ni en la calle ni en el parque. Me dije: Bueno venga, es sólo una foto. Sólo será un momento. Me hizo la foto y después se sentó en el columpio de al lado y empezó a mecerse. Y yo volví a dudar. Hacía tanto que no me columpiaba... Pero no había nadie. El columpio era robusto, de madera y cadenas de metal. Y soportaba bien el peso de mi amiga que ya se balanceaba. Así que, tímidamente, empecé a balancearme yo también. Y de repente... sucedió. Casi sin darme cuenta encogía y estiraba las piernas cada vez más rápido y ganaba velocidad y altura y, no me preguntes por qué, me empecé a reír. A reír como hacía tiempo que no reía. A reír sin motivo aparente. Sólo porque me nacía de dentro. El viento me sacudía el pelo hacia delante y hacia atrás, los pies se me empezaban a llenar del polvillo de la arena... era una sensación que no sólo había olvidado por completo sino que además yo misma (mi yo adulto) me había obligado a no volver a experimentar. Porque ya "no tengo edad". "No estaría bien visto", etc. Y, Ceci, me sentí tan libre y tan bien cuando me columpié... que me cuesta hasta describirlo.

    No sé si tú también eres de las que se "censura" en ese sentido. Pero deberían haber columpios para mayores. O columpios para niños tan apañados como aquel en el que me mecí yo por un ratito :D. En serio. La gente no tiene ni idea del bien que le haría balancearse unos minutos para volverse a encontrar con ese niñ@ perdid@ que tod@s llevamos dentro y al que con los años, con la edad, etc, todos hemos acallado u olvidado.

    Cuando me bajé del columpio pensé lo mismo que tú. ¿En qué momento crecí? ¿cuándo dejé de columpiarme? ¿cuándo dejé de jugar? ¿de sentirme libre de hacer lo que me apetecía en cada momento? ¿Cuándo dejé de pensar y actuar como una niña para convertirme en lo que soy? Y entonces me di cuenta de que no sabía responder todas esas preguntas. Pero llegué a una conclusión: Que nadie debería renunciar nunca a aquello que le hacía feliz. Por pequeño y estúpido que eso fuera o pudiera parecerle al resto.

    Besitos Ceci.

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